martes, 11 de diciembre de 2012

Discos: “La tierra sin mal” (La Murga, 2011).-



La banda correntina de rock vuelve con un disco en donde ese estilo se fusiona con el ska, el reggae y lo melódico, dando como resultado un material que pisa fuerte sobre las raíces latinoamericanas, presentes en instrumentos y poesía.
 
Por Laura Cabrera
 
Buenos Aires, diciembre 10 (Agencia NAN - 2012).- Desde la tapa de La tierra sin mal un hombre de ojos tristes, pero también desafiantes, observa. Es Marcos Verón, líder de la comunidad guaraní-kaiowá de Takuára asesinado en 2003 y ejemplo en su pueblo por luchar y recuperar una parcela ancestral que les había sido arrebatada por un brasileño adinerado.
 
Partiendo de esa base, el mensaje que deja este disco es claro: la lucha por la identidad de los pueblos, la preservación de la cultura y, por sobre todas las cosas, el hecho de marcar el camino del que cada uno viene. Nada es casual. Tampoco la apertura de este disco, en donde “CCP-Comando Coqui Correa” suena con melodía ska en homenaje al poeta goyano Rodolfo Correa, otro referente a quien invocan “para la liberación de la poesía popular”.
 
La tierra sin mal es un disco variado a nivel instrumental, debido a la presencia de percusión, cuerdas e instrumentos de viento que se fusionan en estilos como el rock, el ska, el reggae y algún que otro tema que pasa por el borde de lo melódico o costea el candombe o el chamamé, típico de Corrientes; estilos que conviven en un mismo material cuyo atractivo se basa en esta variedad y la energía de cada una de sus melodías.
 
Al igual que el amplio abanico musical de este noveno material discográfico de La Murga, la poesía reflejada en las letras se presenta con rastros de lo local, de personajes norteños, pero también con cuestiones universales como el amor, la alegría, la tristeza o la esperanza; cuestiones que van más allá de cualquier idioma. Quizá haya sido esa idea de la música como lenguaje universal lo que los llevó a grabar “Um pouco os olhos”, cantada en portugués, o la inclusión de algunas palabras en guaraní en la canción que lleva el mismo nombre que el disco.
 
Con este disco, el gran logro de la banda fue dar justo en la fusión entre lo popular y aquellos estilos que podrían considerarse dentro del circuito de lo masivo, como es el caso del rock, al que mezclan con instrumentos típicos del chamamé, cuestión que no solo recicla aquellos sonidos sino que además los renueva y los mantiene en el circuito musical no como algo que solo tiene que ver con la melancolía del pasado sino con la resistencia, generando pruebas de que “lo viejo” y “lo nuevo” pueden convivir en un mismo espacio sin ser antagónicos.
 
A lo largo de trece temas (doce, en realidad, y uno “de yapa”), la banda hace un recorrido sobre elementos vitales de la naturaleza, como el agua en “Olor a río”, en donde hace referencia a los ritmos del carnaval; al fuego, aunque de una extraña forma en “Tilinga”, en donde ese elemento, un cuchillo y un amor que no fue, terminan en tragedia (tema particular, ya que habla sobre la violencia de género escondida bajo la figura del amor incondicional); la tierra, presente en la mayoría de los temas como el origen y el aire en “Utopía”, en donde el cielo es posible entre “aromas y treguas”. Entonces es La tierra sin malun disco que mezcla agua, aire, viento y fuego, siempre de la mano de su ejecutor, el ser humano que siente, el que crea y hace posibles diferentes realidades, idiomas, paisajes y sonidos.
 
La tierra sin mal ofrece poco más de una hora en la que el oyente puede experimentar diversas sensaciones desde lo musical y desde el contenido poético, ya que se trata de un disco que invita a escuchar más de lo tradicional y a reflexionar sobre algunas de las temáticas que se tocan a lo largo de este noveno viaje de la banda por los sonidos.
 


Nota publicada en: http://www.agencianan.blogspot.com.ar/2012/12/discos-la-tierra-sin-mal-la-murga-2011.html

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